Cuando estamos jugando a algún juego de cartas nuestras opciones dependen exclusivamente de la mano que llevemos en ese momento. Creo que la vida se puede asemejar bastante a un juego de cartas.
Quizá las cartas que llevamos en un momento determinado sean malas y no tengamos muchas opciones de hacer algo bueno pero no tenemos opción de cambiarlas por otras o de retirarnos. Tenemos que jugar con esas. Podemos quedarnos parados sin hacer nada mientras los otros avanzan en el juego. Podemos pensar que con esas cartas no, pero que con las que hay en el montón seguro que podemos hacer algo, pero entonces ¿qué pasa con el ahora?
No podemos vivir pensando que la circunstancias ahora no son las adecuadas y ampararnos en eso para no actuar y luchar. Unas veces ganaremos y otras perderemos pero lo que está claro es que jugamos con lo que tenemos en nuestra mano. Puede que lo del montón sea mejor, pero también puede que no haya nada...
El pasado ya se fue, pudo ser genial u horrible pero ya se fue. El futuro es incierto y no sabemos lo que nos traerá, quizá podamos intuirlo pero no podemos estar seguros y las circunstancias nos pueden cambiar de un día para otro así que no podemos agarrarnos a eso. Lo único seguro es el presente. Las cartas que tenemos en nuestras mano. Tenemos que vivir intentando hacerlo lo mejor posible y luchar por lo que queremos, luchar por lo que queremos en nuestro futuro, pero con lo que tenemos ahora.
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