A lo largo de nuestra vida tomamos miles de decisiones, desde las más insignificantes hasta las que tienen grandes consecuencias. Nuestro camino se va modificando en función de cada decisión que tomamos. Unas modifican ligeramente nuestra trayectoria, otras nos hacen cambiar completamente el sentido de nuestro camino. Unas veces nos sentimos orgullosos del resultado y otras completamente arrepentidos. El problema es que sólo sabemos las consecuencias de la decisión al final, cuando miramos atrás y vemos si nuestra posición anterior era mejor o peor. O cuando nos imaginamos -y casi torturamos si no estamos contentos con nuestra decisión- con lo que hubiera significado seguir por el otro lado.
Ahora yo me pregunto ¿cuáles son las decisiones correctas y cuáles las incorrectas?
Creo que la decisión siempre será la correcta cuando seamos nosotros mismos quien la estemos tomando. No nos engañemos. ¿Cuántas veces hemos dejado de hacer algo porque en nuestra entorno no estaría bien visto? O porque no es lo común. O porque es una locura a los ojos de los demás. ¿Cuántas veces hemos seguido caminos que sabíamos que no eran los que queríamos seguir porque no seguirlos traería muchas opiniones y preguntas?
Lo mejor que nos puede pasar en un momento dado de nuestra vida es que alguien nos pregunte los porqués de nuestras decisiones y sepamos responderlos. Alguien podrá decir que sólo sería lo mejor si esas decisiones han traido buenas consecuencias. Mi opinión es que si hemos hecho algo sabiendo lo que hacíamos, sabiendo lo que queríamos, podremos cometer errores pero aprenderemos de ellos. Si tomamos una decisión y el peso de las causas que la han motivado no es nuestro, sino de los que dirán y del miedo, da igual que se obtengan buenos o malos resultados con ella porque nunca sabremos porque lo hicimos.
Ante la pregunta “¿cómo has llegado hasta aquí?” puede que, si nos gusta donde estamos, en un primer momento no nos importe no saber el camino recorrido pero a largo plazo nos acabará pesando. Creo que uno sólo se siente bien consigo mismo cuando cuando sabe lo que quiere, y lo hace. Necesitamos tener el control de nuestras vidas y para ello tenemos que ser dueños de nuestras decisiones y tener la última palabra sobre la dirección que queremos seguir. Al fin y al cabo las decisiones no dependen sólo de pros y contras, al final del proceso siempre están las emociones de cada persona.
Comparto mucho tus pensamientos. Pero a veces es muy complejo tomar buenas decisiones. Calificándolas de buenas en un futuro, digo. En el momento a veces no se tienen todas las variables claras, tu mente no capta todas las posibilidades posibles y ante la inmadurez, la ansiedad y las expectativas, pues, te encaminas con afán en cosas que al final no te dejan feliz. Es difícil tomar, en ocasiones, buenas decisiones.
ResponderEliminarEstoy de acuerdo contigo, a veces es difícil tomar buenas decisiones. No siempre estamos en las mejores condiciones para decidir, no siempre nuestra mente puede verlo todo con claridad.
ResponderEliminarLo importante es que sean nuestras decisiones, ¿no? Si nos equivocamos serán nuestros errores y seremos nosotros los que aprendamos de ellos.