Nuestro estado de ánimo no depende de si tenemos un buen trabajo, una buena casa o de si tenemos o no pareja. El encontrarnos bien con nosotros mismos es consecuencia de cada pequeña cosa que nos ronda la cabeza a lo largo del día, a lo largo de todos los días.
Sentirnos bien no depende de una gran alegría en un momento dado, depende de pequeñas, minúsculas alegrías constantes. Menospreciamos continuamente las cosas pequeñas. Es un dicho bastante popular el que dice que hay que saber disfrutar de las cosas pequeñas pero que muy pocos aplicamos. Y a lo que me refiero son a cosas que en principio pueden parecer realmente insignificantes como un buen desayuno, una canción, recibir una sonrisa o soltar una carcajada por alguna tontería.
Creo que continuamente estamos haciendo valoración inconsciente de nuestro estado de ánimo. Aunque no estemos pensando cómo va este tema o este otro, nuestro subconsciente sí que lo analiza y de todos esos pequeñas valoraciones surge el malestar o el bienestar.
Podemos pensar que todo esto en realidad es una excusa para conformarnos con lo que tenemos y no ir más allá en nuestros objetivos. Yo creo que es un poco de ambas. Tenemos que ser ambiciosos en la vida y luchar por las cosas que queremos pero sin dejar de lado las pequeñas cosas de cada día, que al fin y al cabo son las que cien por cien seguro vamos a vivir.
No hay comentarios:
Publicar un comentario